Los ibones del Pirineo Oscense

Los ibones de los Pirineos son esos hermosos espejos de agua alojados en los idílicos parajes de la alta montaña, algunos pueden ser de fácil acceso pero otros no tanto, aunque esto es lo de menos si se compara con la satisfacción que se siente cuando se está delante de semejante capricho de la naturaleza Visitar los Ibones de Huesca es un viaje que vale la pena ya que hay para todos los gustos, aquí te comentamos cuál es su importancia y dónde están los mejores.

Los ibones de los Pirineos son singulares lagos de montaña ubicados a 2.000 metros de altura que se formaron hace unos 30000 años durante la era glaciar, son importantes porque de sus aguas nacen algunos ríos que bañan el territorio aragonés. Estas aguas  dulces y puras se han convertido en objeto de estudio por parte de científicos. En cuanto a su profundidad hay unos que son bastante llanos pero hay otros que superan los 20 metros como sucede con los ibones de Sabocos y Tebarray en Panticosa. Algunos de estos ibones  son muy especiales porque traen consigo leyendas mágicas, como ejemplos se tiene al de de Plan, Cregüeña y Coronas.

En Huesca hay para todos los gustos y planes, están los que son perfectos para visitar en familia como sucede con los que se encuentran cerca de Panticosa, Tramacastilla y Jaca, hasta ellos se puede acceder por medio de vehículo particular o tren turístico.

Quienes disfruten de hacer caminatas muy largas por la alta montaña su opción es visitar los ibones Acherito y Estanés que están cerca del municipio de Ansó; al primero lo rodea unas agujas de piedra caliza y para el segundo unos hermosos prados. Si buscas los ibones de más fotogénicos debes visitar los de Anayet. En Bachimaña también hay unos muy visitados por su tamaño, uno de ellos hace parte de la presa y el otro tiene una bonita isleta rocosa en el centro. En el valle de Benasque el montañero también va a poder descubrir muchos ibones enclavados en paisajes hermosos como sucede con los de Escarpinosa que están rodeados por pino negro.

La mayoría de estos ibones que tiene difícil acceso cuentan con algún refugio de montaña para soporte de los excursionistas.

Los ibones de Huesca también son coloridos, de ellos hay que destacar lo azules de Panticosa que están frente a los Picos del infierno. En el Valle de Gistaín está el Royo, que con sus hermosas aguas verdes y su paisaje embelesa a cualquiera. En el Valle de Benasque está el ibón Blanco de Literola de aguas lechosas o grisáceas, su particular color lo debe a la roca pulverizada.

Hacia la parte más oriental de los Pirineos se encuentra el ibón Negre de aguas muy oscuras, este color lo adquieres por la profundidad de sus aguas.

Son muchos los ibones de Huesca que nos quedan por nombrar, pero si te ha picado el bichito de la curiosidad lo mejor es que planifiques tu viaje con tiempo, para que puedas disfrutar de las diferentes excursiones que pasan por cada uno de los estos hermosos espejos de agua que son seña de identidad de los Pirineos.

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Texto; DescubreHuesca.com

Fotografías; DescubreHuesca.com y colaboraciones detalladas a cada pié de foto.

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