Villa Fortunatus en Fraga

Artículo en construcción

Fraga es un próspero municipio agrícola ubicado en el fértil valle del Cinca, tiene un pasado prerromano del cual aún conserva vestigios. Como prueba de esto se halló en 1930 el yacimiento de la Villa Fortunatus, una gran muestra de la arquitectura romana rural. Su nombre corresponde a la inscripción que decía; “Fortv – Natvsen”. La cual estaba plasmada en uno de sus mosaicos que son considerados como los más hermosos de Aragón. Algunos de ellos representan figuras de deidades, trazos geométricos y figuras de un calendario agrícola. Actualmente varios de ellos se encuentran repartidos entre los museos de Zaragoza y Barcelona y solo se conservan los más sencillos en el yacimiento de Fortunatus.

El yacimiento de Villa Fortunatus dista a unos 5 kilómetros de la parte norte de la localidad de Fraga, cerca de la torre del «Pilaret de Santa Quiteria». Los estudios de que fue objeto la villa, arrojaron que se trataba de una villa agrícola romana construida en el siglo II con ampliaciones de siglos posteriores, por su tamaño y el detalle artístico de sus decoraciones se presume que era posesión de una familia romana muy rica encargada de explotar el latifundio que rodeaba la villa. Otras investigaciones sugieren que la vivienda tras su abandono en el siglo V, esta se transformó en basílica paleocristiana, de las pocas que han logrado sobrevivir al paso del tiempo. Pero las sorpresas con esta villa romana de Fraga no quedan ahí, existen hallazgos que también sugieren una ocupación Visigoda.

Fortunatus se encuentra dividida en tres secciones, una de ellas es ocupada por el extenso patio porticado con decoración mural y pavimentos teselados, en él se encuentra el pozo, y el aquarium que está decorado con esculturales mosaicos de motivos marinos. La siguiente sección lo conforma el peristilo junto y las dependencias que se encuentran rodeando el patio, de ellos solo queda como vestigio las bases de las columnas y algunas secciones de las estancias. En una de ellas hay un mosaico con la inscripción del propietario.

Por último, se encuentra la basílica paleocristiana de finales del siglo IV levantada en uno de los costados del ala occidental de la villa. La edificación presentaba tres naves y remataba en ábside, siendo este semicircular en el interior y cuadrado en el exterior. A sus pies está el baptisterio con una pileta bautismal y al lado un altar votivo romano ubicado de espaldas. De esta basílica aún se conservan las losas sepulcrales paleocristianas y parte de la base del ábside.

Merece la pena visitar los restos de esta villa agrícola en Fraga, ya que son la muestra fehaciente de la romanización que vivió el Bajo Cinca después que fueran sometidos los últimos reductos íberos.

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Texto; DescubreHuesca.com
Fotografías; DescubreHuesca.com y colaboraciones detalladas a cada pie de foto.